Samira, la primera mujer juzgada en España por terrorismo islamista.

Semana 42

ISSN 2603 - 9931

 

Detención en tránsito a Siria

Samira Yerou, alias “Umm Mohamed”, de nacionalidad marroquí e integrada en el Daesh como ‘captadora de mujeres’, fue detenida en diciembre de 2014, en una casa abandonada en Kilis (Turquía) en tránsito hacia Siria en compañía de su hijo (tres años de edad), a fin de contraer matrimonio en Al Raqqa con un insurgente, y a su vez contribuir a establecer el “califato” como esposa. La investigación policial se inicia por la denuncia del marido, también marroquí, por la desaparición del menor.

 

Para su traslado a Oriente Medio, Samira extrajo 4.500 € de dos cuentas bancarias, e inició su itinerario desde Barcelona a Estambul, pasando de contacto en contacto hasta llegar a Killis. En Turquía le fueron incautados dos móviles y una tableta con documentos relacionados con su proceso de adoctrinamiento, y archivos de contenido salafista rigorista, así como el documento de ‘obtención de aval’ que le permitía viajar sola sin la tutela de un varón.

 

En Kilis, debía recogerla un ‘emisario de sus captadores’, que nunca descolgó el teléfono, no obstante, el trato que Samira recibió por el Daesh no fue "corriente", en Estambul le fue entregado un móvil y “los pasadores de frontera” no le requisaron los documentos de identidad. Durante su detención se puso en contacto con un “jefe de frontera”, que en "reiteradas" ocasiones le aseguró que estaban "presionando" para "sacarla de la cárcel", pero le decían que “su hijo complicaba las cosas”.

 

Samira, permaneció dos meses y medio en un centro de internamiento en Bursa, hasta que con ocasión de una orden internacional de detención se la conduce a España, siendo ingresada en prisión condicional, y entregado el menor a su padre, a quien se le concedió la patria potestad.

 

 

Proceso de radicalización

Samira, nació en noviembre de 1982 en Tetuán, y con dieciocho años llegó a Barcelona, tras terminar el bachillerato, alternó trabajos precarios y recibió ayudas económicas de la Generalitat. A los 26 años se casó en segundas nupcias con un compatriota al poco de conocerse, fijaron su residencia en una humilde casa en Rubí (Barcelona), y a los tres años (2012) ya eran padres de un varón.

 

El nacimiento de Mohamed no sirvió de estímulo al matrimonio, y en casa la joven musulmana pasaba sola muchas horas en la habitación consultando internet; así con 30 años, se marcha llevándose a su hijo con su familia a Tetuán, y en una de sus discusiones con su marido le espetó: "¡esto es un hombre de verdad y no tú!", mostrándole la imagen en su móvil de un barbudo insurgente del Daesh.

 

La mujer cambió radicalmente tras un viaje que hizo el matrimonio a Marruecos en 2013. La mujer se quedó sola en su ciudad natal para unos días que se prolongó durante varios meses, y a su vuelta un año más tarde, ya no era la misma. En Tetuán, optó por volver a la sharia (ley islámica), pese a que nunca antes había acudido a la mezquita con asiduidad.

 

En su entorno, nadie, ni sus más allegados, pensaron que Samira se hubiese convertido en una persona radicalizada, enganchada a Facebook, pendiente y celosa de dos teléfonos móviles y de una tableta, a través de los que mantenía contactos constantes con destacados líderes del Daesh y referentes religiosos en Siria, Iraq, Emiratos Árabes, Arabia Saudí y Jordania.

 

Frecuentaba las redes sociales, principalmente Facebook, donde encontró a su novio virtual, un hombre que le daba consejos, que le prometía junto a su hijo un futuro mejor en Siria, una “vida pura”, le hablaba de la educación especial y las remuneraciones que recibían las mujeres que se unían a la “defensa del islam, que estaba siendo atacado por Occidente” y a las que luchaban contra “los chiitas iraníes que querían invadir Siria”.

 

 

Miembro del aparato de captación

Samira se convirtió en ‘captadora de terroristas’, atrayendo al menos otras 40 mujeres hacia el Daesh, ávido en absorber chicas en edad fértil para garantizar la supervivencia del “califato” liderado por Al Baghdadi, el autoproclamado “califa Ibrahim” en 2014.

 

Entre los objetivos de Samira en España, se encontraba "la difusión del mensaje terrorista y violento" enalteciendo las actividades del Daesh, habiendo realizado un importante papel de captación y envío de mujeres a la organización en zona de conflicto. A su vez, pese a la negativa de su marido, le enseñaba a su hijo vídeos de degollamientos, un menor con enorme capacidad mediática, y que a fin de demostrar su alto grado de compromiso, era obligado por su madre a pronunciar frases en un vídeo, como: “Degüello al policía”; “quiero ir con los muyahidines”, y “nuestro emir es Abu Bakr Al Baghdadi”.

 

Las mujeres captadas por Samira partieron desde Bélgica, Italia, Francia, Rusia y de países árabes. Las seguía, “conocía los días que tenían previsto emprender la ruta, sus escalas, las que habían logrado llegar a Siria, las que habían sido paradas en la frontera”. Se trataba de decenas de jóvenes que habían caído en las redes (sociales), estratégicamente desplegadas por miembros del “califato”. Todo un sofisticado sistema de captación de chicas, estudiado y orquestado por los propagandistas del Daesh a través de Internet “con discursos en Youtube, perfiles en Facebook, chats privados, WhatsApp y cuentas en Twitter”, donde operaba una red de activos internautas del Daesh dedicados a elaborar mensajes y doctrinas cuidadosamente elaboradas para captar personal en las redes sociales con cantidades ingentes de propaganda.

 

 

Vista oral y sentencia judicial

Con los servicios de seguridad, Samira “colaboró sin poner objeción alguna”, les facilitó nombres, detalles, teléfonos, situaciones, experiencias para ayudarles a entender el engranaje; y a su vez, se mostró firme en la vista del juicio oral: “no quiero saber nada de esta gente que me engañaron y se aprovecharon de un momento que estaba muy mal”.

 

Samira es la primera mujer mayor de edad que es juzgada en España por terrorismo islamista. La joven musulmana y el fiscal pactaron su pena, y en la vista del juicio (10/11/2016) acepta la condena de cinco años y dos meses de prisión, quince años de inhabilitación y diez de libertad vigilada por pertenencia a organización terrorista, y tras arrepentirse de sus delitos, reconoce los hechos y muestra su intención de rehacer su vida; pero, 18 meses más tarde (17/05/2018), Samira Yerou a sus 35 años, se suicida con su fular en la litera de una celda del Centro Penitenciario de Brieva (Ávila).

 

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

CARRANCO, Rebeca. El suicidio de Samira Yerou. El País, 19/05/2018.

EFE-El Mundo. La yihadista arrepentida de incorporarse al Estado Islámico con su hijo acepta cinco años de cárcel. 10/11/2016.

EUROPAS PRESS. Condenada a 5 años la yihadista que obligó a su hijo a decir que lucharía con muyahidines. 10/11/2016.

ORTEGA DOLZ, Patricia. Samira Yerou, la ‘reclutadora’ de mujeres del Estado Islámico. El País, 14/03/2015.

SANTOS, Pilar. Detenida en Barcelona una marroquí que quiso unirse a Estado Islámico. 07/03/2015, El Periódico.

ZANI, Denise. Una mujer acepta cinco años de prisión tras arrepentirse de su adhesión al Estado Islámico. 10/11/2016, El País.

 

 

 

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