Rescate Táctico, un viejo conocido con un nuevo nombre (III)

Year 3 - Week 43

ISSN 2603 - 9931

 

París, viernes 13 de noviembre de 2015, son las 21:30 horas, tres explosiones en las inmediaciones del estadio de fútbol de la capital francesa daban comienzo a una noche muy oscura.

 

Una hora y media después dos unidades de intervención policial de la policía nacional francesa, el BRI y el RAID, se disponen a irrumpir en la sala Bataclán para neutralizar la amenaza terrorista, que se encontraba activa en el interior de una sala con gran número de rehenes civiles.

 

Entre los hombres que acompañan al RAID se encuentra Matthieu Langlois como apoyo táctico sanitario; Matthieu es un miembro del SAMU de París, un médico que se había entrenado para este tipo de actuaciones, y nos cuenta de primera mano en su libro “Medicin Du Raid” como fue aquella experiencia empotrado en un equipo de intervención ante un incidente violento con múltiples víctimas.

 

El sistema de trabajo que había entrenado el RAID y puso en práctica aquella triste noche consistía en un médico con entrenamiento en tácticas y tiro, equipado como el resto del equipo policial, pero sin posibilidad de portar armas, y con la norma de no entrar en la zona de amenaza directa. Esa noche, según cuenta en su libro, su trabajo fue crucial ya que hizo el primer triage y atendió víctimas desde los primeros momentos de la intervención en el interior de la sala Bataclán. Así mismo, nos narra cómo organizó una noria de camillas con los agentes de policía disponibles. En contra, como lección identificada de mejora, reflexiona acerca de la falta de médicos que había en el exterior para organizar los siguientes escalones en la cadena de supervivencia táctico-sanitaria.

 

Este modelo francés es sólo uno más entre los que conviven en la actualidad para dar respuesta a este tipo de incidentes e intentar que las víctimas sean atendidas y evacuadas de una manera eficaz, ganando un tiempo que se ha demostrado como crucial para la supervivencia.

 

En este tercer artículo, vamos a intentar enumerar las distintas posibilidades de actuación referente a este campo, puntualizando en primer lugar que cuando hablamos de personal sanitario en la mayoría de los países de Europa nos referimos a médicos, enfermeros, técnicos o similares. En estos sistemas los médicos son los únicos con capacidad legal para hacer una estabilización adecuada para el tipo de víctimas que se generan en estos incidentes, mientras que, por el contrario, el sistema vigente en Estados Unidos, Canadá y otros países anglosajones, el peso de la atención pre-hospitalaria recae casi en exclusiva sobre la figura de los paramédicos, con mucha menos formación que un médico o enfermero pero con gran especialización y capacidad legal.

 

En el caso el RAID de la policía nacional francesa, cuenta con médicos entrenados y equipados para formar parte de un equipo de intervención que prestan su servicio habitual en el SAMU de París, servicio de atención pre-hospitalaria. Dicho personal realiza entrenamientos periódicos con la unidad, para poder integrarse en el equipo, pero siempre teniendo en cuenta que debe colocarse en un segundo grupo de apoyo que actúa en la zona templada. Aunque ésta, como se demuestra en el caso de los atentados de París en la sala Bataclán, puede estar rozando la zona caliente -recordemos que está demostrado que el dinamismo y la irregularidad de estos incidentes hacen que incluso una zona fría puede convertirse rápidamente en una caliente, lo que convierte a ese personal sin capacidad de reacción armada en vulnerable, pudiendo verse sumergido en un fuego cruzado y esperando que el personal táctico le dé seguridad, con la posibilidad de perder un recurso valioso y fundamental en estas situaciones.

 

Un segundo método que ha cobrado cierto auge en Estados Unidos con la amenaza de los tiradores activos consiste en el denominado RESCUE TASK FORCE, que trata básicamente de constituir unos grupos de personal sanitario (en este caso paramédicos o E.M.T) a los cuales se dota de material de protección balística y se les integra en unos grupos de mínimo tres policías, que estarían encargados única y exclusivamente de la seguridad de este personal mientras presta sus labores de auxilio en zona templada. Este sistema ha tenido éxito en algunas ocasiones como el incidente del hotel Mandalay en las Vegas, donde se constituyeron varios equipos de personal sanitario bajo protección policial para poder extraer y hacer las primeras intervenciones sobre las víctimas que habían quedado fuera de la zona caliente. Sin embargo, las lecciones aprendidas en EE.UU. al respecto desaconsejan esta manera de proceder ya que al personal policial se le entrena para salir de la línea de fuego cuando sufre una agresión, por lo que instintivamente dejaría expuestos a aquéllos a los que tiene que proteger efectuando una acción lógica y eficaz de autodefensa. Estamos hablando que en definitiva estas acciones serían como proteger a un VIP pero en lugar de huir de la zona de conflicto, nos adentrásemos en ella.

Otro método, con dos claras representaciones en España como son los DEPAS del SAMUR madrileño y los ORCAS del SEM barcelonés, se fundamenta en entrenar a equipos completos de personal sanitario, en este caso médicos, enfermeros y técnicos, equipados con material de protección individual adecuados para estas acciones. Ellos estarían encargados de prestar el apoyo a las unidades policiales en zona templada y fría, siempre bajo la protección de éstas. Podríamos estar hablando de un modelo similar al de las RESCUE TASK FORCE pero con mayor especialización y disponibilidad.

 

Dentro de este modelo también tendría cabida la variante basada en personal sanitario-policial; esta configuración se ha mostrado hasta ahora la más eficaz en operaciones tácticas y es la más extendida en EEUU. Destacar que el personal que forma parte de este equipo obtiene las dos cualificaciones, sanitaria y policial. En primer lugar se obtiene la certificación de paramédico para después realizar entrenamiento policial, y por último superar el curso SWAT e incluso entrenamientos específicos como son el curso TECC o STORM. En España casi todas las unidades de intervención ya cuentan con personal especializado dentro de sus equipos, en la mayoría de los casos propiciada por el interés y la necesidad de los propios agentes.

 

Por último, hablaremos de los equipos de rescate táctico, unidades especializadas en este tipo de acciones que se integran en la acción de respuesta como equipo de apoyo del grupo especial encargado de la neutralización de la amenaza y con la doble función de socorrer las posibles incidencias del equipo de intervención principal por un lado, y por otro servir de nexo con los equipos de emergencias. En zona caliente solo prestarían los cuidados mínimos a las víctimas, como el control de las hemorragias exanguinantes masivas con riesgo vital en extremidad, manejo básico de la vía aérea, triage táctico bipolar, extracción y transferencia segura a los servicios sanitarios.

 

Los requisitos para ingresar en estos equipos son numerosos y de especial tecnificación y dedicación; los candidatos deben superar cursos de entrenamiento táctico especial y tener formación sanitaria y de rescate técnico acorde a su función y a la legislación vigente en el país. En EE.UU., los pocos equipos de este tipo que existen forman parte de los grupos SWAT más numerosos y se caracterizan por tener dedicación a tiempo completo, siendo uno de los más destacados el HRT (Hostage Rescue Team) del FBI (Federal Bureau of Investigation).

 

En España únicamente contamos con el Equipo Táctico de Respuesta y Rescate (ETRR) perteneciente al Grupo de Acción Rápida de la Guardia Civil (GAR). Todos sus miembros han superado el curso de Adiestramientos Especiales y han sido miembros operativos del GAR al menos durante 3 años, y además, tienen la cualificación y titulación como Técnicos en Emergencias sanitarias o profesionales del transporte sanitario. Del mismo modo, cuentan con determinada formación complementaria  específica: están titulados en TCCC (Tactical Combat Casualty Care), primeros auxilios en lugares remotos (Tactical Wilderness), rescate vial, SVB-DESA, primer interviniente, PHTLS (Pre-Hospital Trauma Life Support), atención sanitaria en montaña, TECC-K-9 (Tactical Emergency Casualty Care K9), fundamentos médicos para unidades de operaciones especiales, otras formaciones con Fuerzas Armadas españolas y de otros países y prestan servicio voluntario en unidades de asistencia de sanitarias de emergencia como la DYA Y la Cruz Roja.

 

En conclusión, no se puede afirmar cuál de estos sistemas es el mejor y el definitivo, rechazando lo que aportan el resto. Simplemente está demostrado que lo más beneficiosos para el paciente es llegar cuanto antes al quirófano y en las mejores condiciones posibles, para lo que es necesario y fundamental un protocolo de coordinación como el IBERO y fomentar el entrenamiento especializado en esta materia, haciendo especial hincapié en la importancia de los primeros intervinientes. Un sistema donde el personal táctico con preparación sanitaria sea capaz de engranarse con el personal sanitario con entrenamiento táctico, que permita a su vez a la maquinaria funcionar como un solo motor, será el sistema que consiga la mayor tasa de supervivencia, salvando la mayor cantidad de esas preciadas vidas, que es en suma la única motivación de nuestro esfuerzo y dedicación.

 

Desde aquí mi agradecimiento a mis maestros y amigos: Juanjo Pajuelo, José Carlos Meneses, Pedro Higueras, Francisco Pazos, José Luis del Campo, Vicente Priego, Raúl Artiguez y otros grandes profesionales de la sanidad que siempre están luchando por la superación de manera desinteresada. Y a mis hermanos de armas siempre anónimos, de los cuales aprendo algo nuevo cada momento. Es un honor ser vuestro eterno alumno.

 

 

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