Infraestructuras del Transporte, el nuevo Objetivo de Al-Qaeda

Year 2 - Week 40

 

 

Tras casi un año de silencio, al-Qaeda publicó el pasado mes de agosto un nuevo número, el decimoséptimo, de su revista Inspire. Como viene siendo habitual en el órgano propagandístico de la organización terrorista, este número también incluía un reportaje con nociones acerca de qué tipo de objetivos seleccionar y cómo llevar a cabo un ataque, y en este caso dichas pautas operativas iban destinadas a los sistemas de transporte ferroviario occidentales.

El fundamento de este tipo de publicaciones se halla en la idea de la ya tan manida figura del lobo solitario. Al-Qaeda –y posteriormente el Estado Islámico- trajeron de vuelta las nociones de la célula unipersonal propuestas por Louis Beam o Tom Metzger más conocida como “lobo solitario” como mecanismo de despliegue de fuerzas por todo el mundo sin necesidad de que existiese un vínculo físico con la organización central. Sin embargo, la independencia logística debe ser compatible con operaciones capitalizables por la organización central en aras de la jihad global. Este problema se ha resuelto en gran medida gracias a la difusión de propaganda digital por medios como páginas web, foros y, en los últimos años, redes sociales y servicios de mensajería instantánea como Telegram. De este modo queda garantizada la unidad de objetivos, pero también unas nociones técnicas básicas con las que perpetrar los atentados terroristas sin necesidad de recibir un entrenamiento operativo presencial como el que tenía lugar en los campos de Afganistán, Iraq o Yemen en las últimas dos décadas, previniendo así la interceptación del mujahidin en el trayecto.

Inspire 17 presenta los medios de transporte contemporáneos como un instrumento de control comercial y militar occidental que aprovechó la debilidad del mundo musulmán a lo largo de los siglos XIX y XX para expandirse, sentando las bases del proceso de globalización gracias al desarrollo tecnológico y de las comunicaciones que han convertido en el mundo en un escenario complejo y controlado por el propio Occidente. Dicho proceso expansivo no sólo unificó mercados y paulatinamente consolidó el sistema económico capitalista, sino también el modelo cultural occidental y con él el choque civilizacional y la opresión sobre el Islam. Sin embargo, continúa el artículo, el sistema de la globalización dista de ser inexpugnable, puesto que al estar basado en el encadenamiento de diversos elementos, la quiebra de uno de los mismos implica dañar el sistema al completo. Y según la revista de al-Qaeda la principal vulnerabilidad es la imposibilidad de dar seguridad a la totalidad del sistema. Esta misma preocupación ya ha sido remarcada por la propia legislación de numerosos países en lo referente a la protección de infraestructuras críticas, aquéllas cuya interrupción en la prestación de su servicio provocaría un daño grave en el normal funcionamiento del Estado, y que, en el caso español, incluye el sector transporte y específicamente el ferroviario.

La fijación de objetivos de al-Qaeda se basa, pues, en determinar dónde están las vulnerabilidades. Teniendo en cuenta que el transporte es la clave del movimiento de personas y bienes en que se sustenta la globalización y el poder occidental, y teniendo en cuenta que el transporte militar cuenta en general con altas medidas de seguridad –ejemplos como el ataque al USS Cole en 2000, ya por la propia al-Qaeda, acentuaron estas medidas en las últimas dos décadas-, parece obvio que el primer filtro de selección reduce los objetivos a medios de transporte civiles. En esta categoría el artículo incluye transporte por tierra, mar y aire, y si bien señala que una célula operativa con el apoyo de la organización podría ser efectiva en un ataque contra medios de transporte internacional, la limitada capacidad logística de un jihadista individual resulta determinante a la hora de seleccionar un objetivo con bajas medidas de seguridad y exclusivamente a nivel nacional/local. Si bien transporte aéreo y marítimo tiene sus especificidades, es el transporte terrestre, trenes, autobuses, tranvías, el que a diario mueve mayores cantidades de público y con niveles de seguridad más bajos. Por ello la selección de este tipo de objetivos parece idónea para atacantes individuales.

¿Cómo llevar a cabo el ataque? Dentro de toda la infraestructura ferroviaria destacan tres elementos donde maximizar daños y número de bajas: el vehículo –en este caso, el vagón o el tren-, las estaciones, o la vía. Teniendo en cuenta las medidas de seguridad de los tres, el jihadista individual debe seleccionar en qué caso se van a maximizar las víctimas y los daños materiales. Debemos pensar que en este caso no sólo se afecta a la población como víctimas, sino como quiebra en el sistema de transporte del que multitud de personas utilizan cotidianamente en sus desplazamientos: en resumen, afecta al modus vivendi occidental que cuenta entre sus características con el movimiento continuado de personas y bienes, así como altos estándares de calidad de vida. La amenaza sobre los medios de comunicación genera temor y el incremento de la seguridad redunda en el aumento de percepción de la peligro por parte de la población, consiguiéndose tan solo con ello el objetivo último del terrorismo: generar temor como respuesta psicológica.

  • Destrucción del vehículo. Implica tanto la destrucción del continente –su inutilización- como del contenido, sea éste bienes materiales o personales. Inspire 17 cita como ejemplo el atentado en el metro de Londres el 7 de julio de 2005. Un ejemplo mucho más cercano es el 11M con las explosiones secuenciales en cuatro los vagones de cuatro trenes en la ruta Guadalajara-Madrid que recoge a miles de viajeros cada mañana a lo largo del Corredor del Henares. El ataque puede llevarse a cabo bien desde el interior del vagón o bien desde el exterior, con explosivos, artefactos incendiarios, etcétera.

  • Ataque en las estaciones. La propia revista cita como ejemplo Atocha y el 11M. Busca incrementar el número de víctimas mortales aprovechando el tránsito de pasajeros, subiendo, bajando o moviéndose por toda la estación. Esta opción es la predilecta, puesto que, según señala la publicación, las medidas de seguridad son escasas en términos generales, mientras que las aglomeraciones de víctimas potenciales son frecuentes en numerosas estaciones e intercambiadores de transporte público, especialmente a determinadas horas del día, cuando la afluencia es mayor y el nivel de alerta menor debido a que la prioridad es iniciar el trayecto cotidiano sin más dilaciones.

  • Finalmente, la destrucción o inutilización de la vía. La inutilización de un raíl puede conducir desde al retraso en el servicio hasta el descarrilamiento del tren, si el daño es lo suficientemente grave y preparado sin tiempo de reacción respecto al paso de un tren. Así, piedras de gran tamaño situadas en la vía o raíles cortados podrían conllevar el descarrilamiento. En este sentido, la longitud de las vías hace casi imposible garantizar la seguridad en toda su extensión y por ello representan el principal objetivo para al-Qaeda presentado en el último número de su revista. Precisamente el objetivo de Inspire 17 como elemento de entrenamiento para posibles jihadistas solitarios es producir descarrilamientos de trenes. Como ya hizo en números anteriores, en los que se explicaba cómo fabricar explosivos caseros como peróxido de acetona –cuyo trímero es el tristemente famoso TATP, “la madre de Satán”, fabricado en la casa de Alcanar por los terroristas que atentaron el pasado agosto en Barcelona-, en este decimoséptimo número al-Qaeda explica cómo fabricar un instrumento casero con que hacer descarrilar trenes, siendo la preferencia los de transporte de pasajeros por la abundancia de víctimas prospectivas. Dicho instrumento es utilizado por los servicios de mantenimiento ferroviario para hacer descarrilar trenes de mercancías en caso de fallo de los frenos y riesgo de colisión con trenes de pasajeros, y según la revista, una vez obtenidas las medidas del ancho del raíl, se puede recrear con un molde y hormigón las veces que se considere necesario, por lo que con un solo molde podrían llevarse a cabo más de un ataque. A ello se une el hecho de que, al contrario de lo que sucede con materiales de potencial uso dual que pudieran ser utilizados para la fabricación de explosivos, como es el caso de algunos fertilizantes, el cemento es un material accesible en cualquier tienda con sección de bricolaje, y su conversión en hormigón resulta relativamente sencilla. Pese a que la elaboración del molde presenta ciertas dificultades, tiempo, dedicación y radicalismo pueden convertir este instrumento en factible con resultados devastadores.

La experiencia de casos previos nos dice que buena parte de los procedimientos y tácticas publicadas tanto en Inspire como Dabiq y posteriormente Rumiyah –estas dos últimas pertenecientes al aparato propagandístico del Estado Islámico- han tenido su acogida entre un buen número de jihadistas individuales. La sencillez expositiva y la consideración de posibles restricciones en la adquisición de materiales –desde dónde encontrar los materiales, componentes o armas, a la posibilidad de levantar sospechas- convierten este material en una fuente plausible que, como mencionábamos al comienzo de este artículo, proporciona a los posibles terroristas unas pautas en cuanto a selección de objetivos y en cuanto a cómo proceder, evitando vulnerabilidades derivadas de la formación de células o del desplazamiento hasta un campo de entrenamiento, optando por el “autoentrenamiento”, la adquisición autodidacta, “online” de habilidades técnicas y operativas. En este sentido, los atropellamientos, los apuñalamientos, o la fabricación de explosivos caseros que se han producido a lo largo de los últimos años nos inducen a pensar que, desgraciadamente, es cuestión de tiempo que en este caso también algún individuo o grupo de individuos, radicalizados y vinculados más ideológicamente que logística u operativamente a la jihad global, sea en la vertiente de al-Qaeda o en la del Estado Islámico, intenten un ataque de las características señaladas sobre los ferrocarriles occidentales.

 

Artículo publicado en la revista Tactical Online en Octubre de 2017

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