ISIS y la venta de arte a Occidente.

Year 2 - Week 17

 

Numerosos medios han dado ya la voz de alarma ante la venta de obras de arte y elementos arqueológicos procedentes de saqueos de ISIS, tanto a países occidentales como de Asia o Hispanoamérica. Las distintas piezas cuentan con el apoyo de diferentes “profesionales” del mundo del arte, quienes “certifican” o “limpian” su origen antes de proceder a su venta en dichos mercados, ante la impasividad de los mismos o bien con una aquiescencia tácita de acuerdo con el principio de estar conservando bienes en peligro, obviando la idea de que su compra sirve para financiar la organización. Asimismo, existe un intercambio de igual importancia con Arabia Saudí, los Emiratos Árabes o Irán. ISIS se ocupa de las antigüedades y del petróleo a través de un mismo departamento, el “Diwan al-Rikaz”, lo que da fe de que ambas parecen estar consideradas como instrumentos para la financiación de su causa.

 

En los medios han aparecido ya frecuentes casos de piezas que han formado parte del mercado ilegal de obras de arte en esta área geográfica, sin saber en ocasiones si ISIS está involucrado o no[1].

El “Diwan al-Rikaz” (Departamento de Recursos Preciosos o de Recursos Extraídos del Subsuelo) es uno de los departamentos burocráticos más importantes del Estado Islámico desde el anuncio del Califato en 2014. Está dividido en diversas secciones: petróleo y gas (lo que más dinero aportaría, según algunos expertos), antigüedades, y minería y comercio de minerales. Según los pocos documentos a los que se ha podido acceder, sólo aquellos que cuenten con permisos del “Diwan al-Rikaz” pueden excavar antigüedades (las que no se consideren “ídolos”), siendo también imprescindible otro permiso para el comercio dentro del territorio que controlan. El dinero de la venta iría repartido de una manera determinada: una parte del dinero que el “excavador” con permiso conseguiría va, en concepto de impuestos, al “Diwan al-Rikaz” (algo que parece contradecir una cadena organizada de contrabando con antigüedades fuera del país, sobre todo al compararlo con el mercado negro de petróleo, en el que diversos intermediarios conseguirían dinero, reportando menos cantidad, directamente, a ISIS). Curiosamente, al caer Palmira bajo su control, el “Diwan al-Khidamat” (Departamento de Servicios) prohibió mover y vender obras encontradas en la ciudad fuera de las fronteras, y hay noticias de arrestos de personas que intentaron vender obras fuera de su área[2] y de que, al parecer, los mayores ingresos vienen por impuestos aplicados a las ventas después de las excavaciones.

 

Si bien hay una gran especulación en cuanto a la venta de objetos saqueados o robados de museos en la idea de que ISIS comercia con todo lo que puede, al parecer, aunque con pocas evidencias, en conjunto parecen ser bastante coherentes con sus ideas iconoclastas. The New Yorker[3] hace referencia a esto en un documento facilitado por el analista Aymenn Jawad al-Tamimi: tendrá consecuencias el ver a alguien comerciando con antigüedades idólatras y “esculturas efímeras”. Este mismo artículo recoge unas puntualizaciones importantes: en Occidente había ya numerosas obras de arte de esta procedencia legalmente adquiridas (objeto éstas de un comercio seguro); junto al interés por obras de arte, hay un mayor afán por conseguir metales preciosos (relativamente más fáciles de vender y utilizar); además, estas conversaciones y llamamientos en los medios podrían tener un impacto negativo al animar a un mayor saqueo hablando de cifras millonarias (que no siempre son realistas); entre las fotografías de objetos presuntamente saqueados habría también falsificaciones; y, por otra parte, se están produciendo saqueos igualmente importantes en las áreas perdidas por ISIS.

 

Las salas de subastas más importantes están ya muy pendientes de estos hechos, pero hay otra serie de empresas que dan salida a estos mismos objetos. Además, la mayoría de los medios coinciden en que el problema está sobre todo en las ventas privadas, en las que las nuevas tecnologías, webs de venta online y redes sociales juegan un papel primordial. Con una búsqueda básica en internet queda clara la preocupación por ventas “llamativas” en Ebay (por ejemplo: www.marketmassdestruction.com[4]), destacando también la presencia de falsificaciones. Otro problema son determinados “coleccionistas” que “encargan” obras de arte, a sabiendas de su procedencia.

 

Para intentar detener estas ventas, las Naciones Unidas han adoptado una resolución[5] prohibiendo la venta de antigüedades de Siria e Iraq, y Estados Unidos ha prohibido la importación de antigüedades de Siria (Protect and Preserve International Cultural Property Act; H.R. 1493), y hay restricciones en objetos procedentes de Irak sacados del país después de 1990, a lo que hay que añadir la creación por el G7 de los “cascos azules de la Cultura”, dependientes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas[6]. Por otro lado, la Interpol cuenta con un apartado en su página web[7] referente a objetos de arte robados, aportando una base de datos de libre acceso con apartados específicos de obras afganas, iraquíes, libias y sirias, que al mismo tiempo permite una búsqueda por tipos de pieza en cada procedencia. La Base de datos ArtClaim[8] emplea datos y software de reconocimiento, además de colaborar con instituciones, coleccionistas privados y fuerzas de la ley, para poder aclarar dudas relativas a cualquier objeto.

 

Por supuesto, también los medios en español se han hecho eco de estos mismos hechos[9], mostrando en casi todos los casos las dificultades para detener esta venta debido a la participación de “profesionales” dispuestos a falsificar la documentación, al hecho de producirse en un entorno digital, y también por tratarse de obras griegas y romanas similares a las de otros países del entorno Mediterráneo (al variar en estos casos la procedencia se eliminarían posibilidades de sospechas). 

 

En el caso del mercado del arte en España, las salas de subastas están obligadas a informar de las ventas a las brigadas de Patrimonio de la Policía y a la Guardia Civil (contando ésta con un apartado específico en su web[10]) y al Ministerio de Cultura, con el envío de los catálogos que han de publicar. Las salas de subasta, conocedoras de la actualidad, están espacialmente pendientes de los objetos arqueológicos. No obstante, los mismos problemas mencionados surgen al tratar con páginas como Ebay o con ventas entre particulares. En este aspecto, otro mercado que sería preciso tener en cuenta respecto al área en cuestión (y del que no se ha podido encontrar ninguna mención en publicaciones relacionadas con este tema) es el de las alfombras procedentes de Oriente Medio, tanto las de fabricación reciente como las antiguas (teniendo en cuenta que hay numerosos ejemplos en colecciones europeas, americanas, etc.). Estas alfombras en ocasiones pasan por numerosos intermediarios, dificultando el descubrir la procedencia de las mismas.

 

Aunque resulta difícil averiguar si en los últimos años han crecido las ventas de obras procedentes de la zona en cuestión, sí es cierto que se pueden ver con relativa frecuencia objetos arqueológicos más o menos relacionados con Siria, desde piezas prehistóricas hasta otras de época romana o posterior (con una clara importancia de lo mesopotámico y persa). En todo caso, y como sucede con cualquier otra obra de arte, es imprescindible concienciar al comprador de la importancia de contar con una procedencia fiable y con los documentos requeridos, realizar sus adquisiciones en medios (webs, tiendas, salas de subastas…) controlados y de confianza, y tener en cuenta opiniones expertas a la hora de evitar falsificaciones (sin tener reparo en buscar varias opiniones respecto a una misma pieza).

 

En algunos anticuarios y salas de subasta, por ejemplo, se aportan datos relativos a la procedencia de la pieza, mencionando la colección privada en que encontraba y cuándo aproximadamente entró a formar parte de la misma, reflejando así un cierto control anterior al año 1990. No obstante, la mayoría de las veces el público general no puede acceder a este tipo de datos por cuestiones de confidencialidad entre el anticuario, la sala, el dueño original de la pieza, el actual, etc. El secretismo está considerado como un elemento clave en el gremio. En estos casos, es imprescindible que exista una confianza sólida en los organismos o personas que llevan a cabo la venta, bien sea por una firme reputación adquirida con esfuerzo a lo largo del tiempo, o bien por tratarse de una empresa de probada transparencia, elementos que no suelen estar presentes cuando las ventas se realizan a través de webs como Ebay, Todocolección, etc. Sin embargo, ¿hasta qué punto son estas webs responsables de quién “cuelga” los objetos para su venta? ¿Debería en estos casos recaer de nuevo la responsabilidad sobre el comprador?

 

Como conclusión, resulta clara la necesidad de reducir exportaciones ilegales, saqueos, etc., evitando la compra de obras de arte procedentes o relacionadas con los territorios de ISIS, teniendo en cuenta el papel principal de los expertos en el estudio, y de las salas de subasta y demás comercios en el control de las piezas. Asimismo, es preciso tener en cuenta la presencia de falsificaciones, y tener una especial precaución al comerciar en ciertas webs o con particulares.

 

 

 

[1] https://www.thevintagenews.com/2016/12/01/thousand-year-old-bible-discovered-in-turkey-after-smugglers-tried-to-sell-it-to-undercover-police/

 

[2] Las particularidades del “Diwan al-Rikaz” están explicadas en algunas fuentes: http://www.meforum.org/5735/unseen-documents-from-the-islamic-state-diwan-al , http://www.aymennjawad.org/2015/07/the-islamic-state-diwan-al-rikaz-in-mosul , etc.

 

[3] 4 Diciembre 2015; http://www.newyorker.com/news/news-desk/the-real-value-of-the-isis-antiquities-trade

 

[4] http://www.marketmassdestruction.com/ebaywatch-1/

 

[5] S/RES/2199(2015) y S/RES/2253(2015). Se pueden consultar en la web de la Unesco (http://www.unesco.org/new/en/safeguarding-syrian-cultural-heritage/ ), junto a documentos y manifiestos de otras fechas, entre los que cabe destacar el surgido de una reunión del grupo de expertos sobre la protección contra el tráfico de bienes culturales en Viena, celebrada entre el 24 y el 26 de noviembre de 2009 (UNODC/CCPCJ/EG.1/2009/CRP.1).

Este documento recomienda aplicar la ley centrándose en el control de la demanda de objetos de arte, la desgravación fiscal concedida sólo por la donación de objetos con procedencia legítima demostrable, educar al público, etc.

 

[6] http://cultura.elpais.com/cultura/2017/03/31/actualidad/1490996249_686351.html?id_externo_rsoc=FB_CC

 

[7] https://www.interpol.int/Crime-areas/Works-of-art/Works-of-art

 

[8] http://www.artclaim.com/Search

 

[9] http://www.elconfidencial.com/mundo/2014-11-02/coleccionistas-de-arte-occidentales-encargan-piezas-al-estado-islamico_431891/ ; http://cultura.elpais.com/cultura/2015/05/18/actualidad/1431936369_795845.html; http://eleconomista.com.mx/internacional/2015/06/21/nuevo-negocio-isis-venta-antigueedades; http://www.elobservador.com.uy/la-hipocresia-el-arte-o-como-se-financia-al-estado-islamico-n752270; http://revistacultural.ecosdeasia.com/antiguedades-de-sangre-el-mercado-del-arte-y-la-financiacion-del-terrorismo-islamico/;

 

[10] http://www.guardiacivil.es/es/institucional/Conocenos/especialidades/patrimonio_historico/index.html

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