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La escalada de tensión EU-Irán: Análisis y prospectiva.

Actualizado: oct 11


Autor: Beatriz Gutiérrez , Phd/APP

Year 5 - Week 4

ISSN 2603 - 9931


La tradicional pugna entre la República Islámica de Irán y Estados Unidos se remonta hasta la misma Revolución de los Ayatollah, en 1979. Muchos han sido los incidentes de seguridad, de mayor o menor gravedad, entre ambos Estados en la región de Oriente Medio. Sin embargo, la actual escalada se circunscribe al contexto específico de la lucha internacional contra el Estado Islámico, convertida en una lucha de diversos actores hegemónicos en la región, que daban apoyo a sus correspondientes aliados. Así, Irán comenzó a dar apoyo técnico y militar al régimen de al-Assad en Siria, mientras que Iraq solicitó el retorno de fuerzas estadounidenses para combatir al Estado Islámico, para lo que a su vez se articuló una Coalición Internacional que reúne elementos de respuesta armada y de reforma del sector seguridad, y en la que entre otros países, también participa España, a través de la Operación Inherent Resolve.


El apoyo iraní al régimen de al-Assad ha permitido a la República Islámica la consolidación de la llamada “Creciente Shiita”, un arco de influencia que cruza Oriente Medio desde el propio Irán, ocupando bases militares abandonadas por un Estado Islámico en retirada, y a través de las amplias bases sociales shiitas iraquíes, Siria y Líbano, donde desde hace décadas Irán cuenta con el bastión que constituye el grupo terrorista Hizbullah. Este proyecto estratégico busca oponerse a la expansión de los poderes árabes sunnitas, liderados por Arabia saudí, y proporcionar a Irán un segundo eje de expansión hacia el Mediterráneo. Sin embargo, también presentaba un serio reto a la presencia occidental en general y estadounidense en concreto, en la región. El principal brazo ejecutor de este proyecto no ha sido otro que el Cuerpo de Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), con un sofisticado aparato logístico y operativo que les ha permitido mover armas, material bélico y aprovisionamiento tanto a Hizbullah como a otras milicias shiitas de la región, especialmente las Brigadas de Hizbullah, con fuerte presencia tanto en Siria como en Iraq[1].


El rol del CGRI liderado por el carismático general Qassem Soleimani ha sido fundamental a la hora de sostener el régimen de Bashar al-Assad. Ha sido el propio Soleimani el artífice de la movilización de elementos shiitas procedentes de toda la región, introduciendo soldados y paramilitares de Irán, Iraq, Afganistán, Pakistán y Líbano en territorio sirio, hablándose hasta de 70000 soldados, en su mayoría acantonados en este eje territorial otrora ocupado por el Estado Islámico, y que constituyen una suerte de “Legión Extranjera” shiita[2].


La situación es ligeramente distinta en Iraq, donde el equilibrio demográfico y la propia situación política y social presenta rasgos más heterogéneos. Desde el pasado mayo de 2019, proxies pro-iraníes han llevado a cabo más de noventa ataques de diversa intensidad sobre personal estadounidense en Iraq. A finales de octubre y diciembre, la Brigada Hizbullah, la principal milicia iraquí pro-iraní, lanzó once ataques con cohetes sobre bases militares estadounidenses, posiblemente con la intención de presionar a Estados Unidos para reducir la presión de las sanciones sobre Irán.

Factores Desencadenantes.

La escalada de tensión ha venido fraguándose a lo largo de los últimos ocho meses. Estados Unidos no respondió haciendo uso de la fuerza a una serie de provocaciones de carácter militar, lo cual ha contribuido a que Irán y sus proxies hayan continuado llevando a cabo acciones cada vez de mayor trascendencia: el minado de varios cargueros en mayo y junio, el derribo del dron estadounidense en junio, el ataque con misiles a las plantas petrolíferas de ARAMCO, en Arabia Saudí, en septiembre, y los mencionados ataques con cohetes a bases de la operación Inherent Resolve en Iraq desde octubre[3].


El 27 de diciembre, una andanada de 31 cohetes alcanzaron una base de las fuerzas de seguridad iraquíes cerca de Kirkuk, donde murió un contratista estadounidense y cuatro soldados estadounidenses y varios iraquíes resultaron heridos. La existencia de víctimas significó el cruce de una línea roja, después de que el anterior director de la CIA, Mike Pompeo, enviase a finales de 2017 una misiva de advertencia al propio Soleimani, en la cual le comunicaba que tanto él como Irán serían tenidos como responsables ante cualquier acto llevado a cabo por la Guardia Revolucionaria contra intereses estadounidenses desplegados en Iraq[4]. Dos días después, aviones estadounidenses bombardeaban tres bases de la Brigada Hizbullah en Iraq y dos en Siria, donde se encontraban los elementos del sistema de mando y control, y los depósitos de armas del grupo, del cual también se produjeron 25 víctimas morales y 51 heridos; el propósito del ataque era degradar las capacidades operativas de la Brigada pro-iraní contra la bases iraquíes que albergan la operación internacional Inherent Resolve[5]. El 31 de diciembre y 1 de enero, cientos de miembros de las Brigadas Hizbullah se concentraron en las inmediaciones de la embajada estadounidense en Bagdad, atacando e incendiando el acceso a la misma. Al día siguiente, 3 de enero, un dron del ejército estadounidense asesinaba al general Qassem Soleimani y al líder de las Brigadas Hizbullah, principal milicia de la organización aglutinadora de grupos armados shiitas Fuerza Popular de Movilización, Abu Mahdi al-Muhandis, en lo que se ha convertido posiblemente en punto culminante en la escalada de tensión entre Estados Unidos e Irán desde 2018; Estados Unidos ha alegado que Soleimani estaba planeando una serie de ataques sobre diplomáticos y personal militar estadounidense en Iraq, Siria y Líbano, y que el asesinato selectivo tenía, en consecuencia, una misión disuasora[6], dando consideración a la acción de defensa propia preventiva.


Reacción.

Tras una escalada retórica entre los días 3 y 8 de enero, en la que el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Javad Zarif, declaró que “los días de Estados Unidos en la región están contados”, y Donald Trump amenazó con atacar 52 posiciones iraníes, a primera hora de la noche del pasado miércoles, 8 de enero, Irán llevó a cabo un acto en respuesta, lanzando veintidós misiles a dos bases iraquíes donde se encuentran desplegadas tropas estadounidenses, Ain al-Assad y un segundo acuartelamiento en las proximidades del aeropuerto de Erbil, al norte[7]. No se reportaron daños humanos, aunque sí cuantiosos materiales, pese a que en un primer momento, fuentes iraníes clamaron haber provocado la muerte de “cien terroristas estadounidenses”, cifra que se ha comprobado simple retórica tras corroborarse la ausencia de víctimas. Javad Zarif concluía en una declaración en su cuenta oficial de Twitter que Irán había llevado a cabo y concluido un ataque con medios proporcionados, según el principio de legítima defensa sancionado por el artículo 51 de la Carta de Naciones Unidas, y que la República Islámica no busca una escalada o la guerra, pero se defenderá de cualquier agresión externa[8].


Posibles escenarios.

El Estado Islámico. Uno de los posibles beneficiarios tanto de la muerte de Soleimani como de la tensión interna en Iraq entre elementos pro-estadounidenses y pro-iraníes, así como de la creciente corriente partidaria de finalizar la presencia americana en suelo iraquí. El Estado Islámico, desintegrado como entidad territorial de facto, pero todavía con amplias capacidades en Iraq y Siria, como demuestran las cifras de ataques terroristas que se producen a diario en ambos países, puede explotar tanto la expulsión estadounidense -quien, por lo pronto, ha suspendido sus operaciones de Reforma del Sector Seguridad tanto propias[9] como de marco OTAN[10] en Iraq-, así como del incremento de las tensiones sectarias shiitas-sunnitas, para recuperar capacidades de reclutamiento y ocupar los vacíos de poder que se produzcan en ambos territorios, recuperando fuerzas y músculo organizativo.

De-escalada. En los últimos días, es la línea seguida tanto por Estados Unidos como por Irán. Tras las tensiones en diciembre, los ataques sufridos por Estados Unidos llevaron a una respuesta basada en una acción de fuerza, que a su vez requería una acción de fuerza en respuesta por Irán[11]. En ambos casos, se trata tanto de una cuestión de legitimidad interna y externa, como de una cuestión de mantenimiento de roles e influencia internacional, donde ninguno de los dos actores estatales quiere ni puede presentar una imagen de debilidad. En un ejercicio de realismo, esta cadena acción-reacción abocaría a dos escenarios, guerra o disuasión. El realismo defensivo es posiblemente el que mejor refleje la cadena de acontecimientos y el que más indicadores ofrece para una lectura a corto-medio plazo. En un contexto donde ambos Estados ya han marcado una serie de líneas rojas cuyo traspaso significaría nuevas acciones militares, y donde ya se ha producido la mencionada cadena acción-reacción, y tras haber alegado ambas partes que sus acciones eran respuestas proporcionadas, en el caso de Irán invocando incluso el principio de legítima defensa, la disuasión se perfila como una herramienta basada en dichas líneas. Ello no implica la desaparición de escaramuzas y acciones de bajo nivel o a través de aliados, pero sí la ausencia de enfrentamientos directos, siempre y cuando no se traspasen las líneas marcadas.


Escalada convencional. Aunque se trate del escenario menos probable, es la segunda opción realista, en su versión ofensiva: recuperación del statu quo a través del uso del poder militar. Sin embargo, este escenario implicaría un conflicto entre dos grandes potencias militares, si bien dispares, en una región extremadamente volátil. Estados Unidos mantiene tropas desplegadas no solo en Iraq, sino también Siria, Arabia Saudí, Kuwait, Qatar y Bahrain, con unidades más reducidas en otros países de la zona. Irán, por su parte, ha construido en las últimas décadas una sólida red de apoyos a través de milicias a las que ha armado, asesorado, entrenado y financiado, con sólida implantación en Iraq, Siria, Líbano, Yemen y la Franja de Gaza, a lo que se une un aparato de inteligencia de gran potencia que permite el asentamiento de células y movilización de otros aliados de menor entidad por toda la región. Si bien Estados Unidos posee unas capacidades humanas, armamentísticas y, especialmente, aéreas, muy superiores a las iraníes, el CRGI tiene una amplia experiencia militar en Oriente Medio, como también la tiene el sucesor de Soleimani, su tradicional lugarteniente Ismail Ghaani, a lo que se une la capacidad de movilización de la República Islámica y sus amplias capacidades en tácticas no convencionales, como pueden ser el terrorismo suicida, la toma de rehenes o diversas tácticas propias de la guerra de guerrillas[12].


Escalada a través de actores proxies, estatales y no estatales. Un último escenario plausible, se conecta con los dos anteriores, la disuasión entre los dos actores estatales, pero la posibilidad de un conflicto asimétrico, con Irán actuando a través de la pléyade de grupos shiitas -e incluso sunnitas, como Hamas o Jihad Islámica Palestina, en la Franja de Gaza, Palestina- que viene armando, entrenando y financiando en las últimas décadas y de forma especial desde 2012. La presencia de bases estadounidenses en la región, así como de múltiples Estados aliados, entre los que destaca Arabia Saudí, incrementa el número de objetivos potenciales para los numerosos actores no estatales pro-iraníes en la región. Algunos escenarios derivados pueden ser:


  • a) Iraq. Debido a casi equilibrado porcentaje de población sunnita y shiita, Iraq ofrece un escenario incierto ante una posible pugna entre Irán y Estados Unidos. Tras el asesinato de Soleimani el parlamento iraquí aprobó una moción no vinculante para que las tropas estadounidenses abandonasen el territorio, si bien ello posiblemente conllevase el abandono total del país del conjunto de la Coalición contra el Estado Islámico, el cual, derrotado pero no desaparecido, todavía representa una amenaza para la estabilidad iraquí.

  • Por otra parte, los intentos iraníes de conducir a un conflicto asimétrico en Iraq pueden chocar también con, por una parte el sector shiita no pro-iraní, como la Brigadas del clérigo nacionalista shiita Muqtada al-Sadr, o por la población sunnita, quienes, por ejemplo, en ciudades como Basora, al sur del país, llevan meses celebrando manifestaciones contra el gobierno, la corrupción, la falta de servicios públicos, el desempleo, o las injerencias internacionales -especialmente la iraní-, y que en noviembre de 2019 llevaron a Irán a solicitar el cierra de sus fronteras con el país vecino, a causa del efecto contagio que comenzaba a germinar en su territorio[13].

  • Todo ello eleva la volatilidad del entorno iraquí, donde la continuación de ataques con misiles, cohetes o IEDs de las milicias pro-iraníes como las Brigadas Hizbullah o el Movimiento Popular de Movilización contra intereses estadounidenses puede reavivar las tensiones e incluso acercar al gobierno shiita a posiciones tendentes a la expulsión de las fuerzas de la coalición.

  • b) Siria. El rol de Soleimani en Siria ha resultado vital, como ya se ha mencionado, en la formación de una fuerza militar de choque, basada en distintas milicias shiitas, que han constituido un refuerzo del ejército sirio a la hora de luchar tanto frente al Estado Islámico como frente a los demás grupos rebeldes, tanto islamistas sunnitas como pro-demócratas. Pese a la muerte del general Soleimani, nada hace prever que la presencia iraní en Siria se vaya a reducir, pues múltiples milicias shiitas se han integrado de forma regular en el ejército sirio. Sin embargo, la continuidad en Siria de este heterogéneo contingente, sin que todavía se haya producido el repliegue de fuerzas estadounidenses del territorio[14], puede derivar en nuevas fricciones que quizás Estados Unidos no desee sufrir, reactivando el proceso de retirada. La perspectiva de nuevos vacíos de poder ocupados por Turquía, las milicias pro-iraníes o, en el peor escenario posible, un Estado Islámico en reconstrucción, son escenarios a tener en cuenta.

  • c) Líbano. La presencia de Hizbullah, la milicia pro-iraní con mayores capacidades y con presencia en el Parlamento libanés, puede determinar la orientación del futuro gobierno en formación. En segundo lugar, Hizbullah podría atacar de forma unilateral o favorecer la acción iraní en territorio libanés contra intereses económicos o personal diplomático estadounidense en el país, principalmente a través de acciones terroristas. Por otra parte, nada parece hacer prever una escalada de tensión entre Hizbullah e Israel, principal aliado estadounidense en la región, donde a pesar de las amenazas cruzadas recurrentes y la intervención a pequeña escala siraelí sobre objetivos de Hizbullah en el contexto de la guerra siria, ambos actores parecen interesados en mantener el mismo statu quo imperante desde 2006, que a ninguno de los dos actores interesa modificar.

  • d) Yemen. Las milicias houthies, shiitas y apoyadas por Irán, son el mejor ejemplo de conflicto de proximidad entre eje sunnita representado por Arabia Saudí con el apoyo de Estados Unidos en todo Oriente Medio. Las capacidades houthies han quedado patentes en los últimos meses con ataques sobre infraestructuras críticas saudíes haciendo uso de misiles[15] y drones[16], por lo que no es descartable que estas acciones continúen, habida cuenta de que las capacidades permanecen y el conflicto permanece activo.

  • e) Bahrain. El país del Golfo podría presentar un futuro delicado debido a la presencia de una monarquía sunnita pro-saudí y una población de mayoría shiita pro-iraní, cuyas especiales dinámicas ya afloraron en 2011, cuando durante las Primaveras Árabes los conatos de disturbios fueron sofocados por una breve intervención del Consejo de Países del Golfo. El gobierno de Bahrain, por otra parte, fue el pasado verano en aliarse con Estados Unidos en la formación de una coalición para la protección del tráfico marítimo en el Golfo Pérsico frente a las amenazas iraníes[17], lo cual, analizado desde la óptica opuesta, denota que los intereses bahrainíes, y por tanto los estadounidenses en la región, puede también convertirse en objetivos iraníes, tanto en el ámbito marítimo como en el de la contestación social.

  • f) Ciber-ataques y ataques terroristas. Dos frentes asimétricos se perfilan, donde Irán pueda actuar con capacidades no convencionales e incluso ni tan siquiera representativas del Estado. Nos referimos a la posibilidad de ciberataques y ataques terroristas instigados por el deseo de venganza, pero no necesariamente llevados a cabo por el Gobierno iraní, o no de forma abierta. Los ciberataques, que ya se produjeron en 2012 y 2013, ya se han previsto en objetivos estadounidenses tales como infraestructuras críticas tanto dentro como fuera del país, así como plantas manufactureras de bienes de primera necesidad o de interés público[18]. Los ciberataques se encuentran dentro de un marco estratégico, operativo y táctico iraní de mayor alcance, basado en su conceptualización de la guerra asimétrica, donde se busca detectar y atacar las vulnerabilidades del enemigo y provocar un impacto psicológico incluso mayor al material -incluyendo en términos humanos-[19]. Este concepto, basado en la propia idiosincrasia militar shiita, se fundamenta en los principios de la firmeza y la resistencia -entendida como continuidad-, por lo que no consiste tanto en la magnitud de los ataques, sino en la continuidad y número de los mismos, que contribuyan a la desmoralización del enemigo, para lo cual Irán cuenta con una amplia red de aliados no-estatales que pueden actuar en cualquier momento como agentes multiplicadores de la voluntad de la República Islámica.

[1] Muñoz, C. (2017) “Iran nears completion Shiite Crescent across Middle East; land bridge to pose US challenges”, https://www.washingtontimes.com/news/2017/dec/5/irans-shiite-crescent-across-middle-east-nearly-bu/

[2] Yacoubian, M. (2020) “How the Soleimani Strike Impacts Syria and the fight against the ISIS”, US Institute of Peace, https://www.usip.org/publications/2020/01/how-soleimani-strike-impacts-syria-and-fight-against-isis .

[3] Eisenstadt, M. (2020) “Operating in the Gray Zone: Countering Iran’s Asymmetric Way of War”, Washington Institute for Near East Policy, Policy Focus n. 162, Enero de 2020.

[4] Gould, J. (2019) “CIA director confirms he sent warning letter to Iranian Quds commander”, https://www.defensenews.com/digital-show-dailies/reagan-defense-forum/2017/12/03/cia-director-confirms-he-sent-warning-letter-to-quds-commander/

[5] US Department of Defense (2019), “Statement from assistant to the Secretary of Defense Jonathan Hoffman”, https://www.defense.gov/Newsroom/Releases/Release/Article/2047960/statement-from-assistant-to-the-secretary-of-defense-jonathan-hoffman/

[6] US Department of Defense (2020), “Statement by the Department of Defense”, https://www.defense.gov/Newsroom/Releases/Release/Article/2049534/statement-by-the-department-of-defense/

[7] Al-Jazeera (2020) “Iran launches missile attacks on US facilities in Iraq”, 8 de enero de 2020, https://www.aljazeera.com/news/2020/01/rockets-fired-iraq-base-housing-troops-reports-200107232445101.html?utm_source=website&utm_medium=article_page&utm_campaign=read_more_links

[8] Cuenta de Twitter de Javad Zarif, @JZarif, https://twitter.com/JZarif/status/1214736614217469953?s=20

[9] Sabbagh, D. (2020) “Anti-ISIS coalition suspends operations as Iraqi MPs vote to expel US troops”, The Guardian, 5 de enero, 2020, https://www.theguardian.com/world/2020/jan/05/anti-isis-coalition-suspends-operations-as-iraqi-mps-vote-to-expel-us-troops


[10] US Department of Defense (2020) “NATO temporarily suspends training mission in Iraq” https://www.defense.gov/explore/story/Article/2051803/nato-temporarily-suspends-training-mission-in-iraq/

[11] M. (2020), “Trump’s chance to take the high road with Iran”, The Atlantic, 8 de enero, 2020, https://www.theatlantic.com/politics/archive/2020/01/iran-missile-strikes-soleimani-trump-off-ramp/604621/

[12] Wright, R. (2020) “Are the US and Iran really on the brink of War?”, US Institute of Peace, https://www.usip.org/publications/2020/01/are-us-and-iran-really-brink-war

[13] Reuters (2019) Iraq closes southern border with Iran to travelers: security source”, 16 de noviembre, 2019 https://www.reuters.com/article/us-iraq-iran-border-idUSKBN1XQ0CW

[14] Lister, C (2020) “US presence in Syria is crucial for its role in the region”, al-Sharq al-Awsat, 23 de noviembre, 2019 https://aawsat.com/english/home/article/2004931/charles-lister/us-presence-syria-crucial-its-role-region

[15] BBC (2019) “Yemen war: Houthi missile attack on Saudi airport injures 26”, 12 de junio, 2019 https://www.bbc.com/news/world-middle-east-48608213

[16] Al-Jazeera (2019) “Yemen’s Houthis launch drone attack on Saudi’s Abha airport”, 9 de Agosto, 2019 https://www.aljazeera.com/news/2019/08/yemen-houthis-launch-drone-attacks-saudi-airports-190808231147892.html; al-Jazeera (2019) “Houthi drone attacks on 2 Saudi Aramco oil facilities spark fires”, 14 de septiembre, 2019, https://www.aljazeera.com/news/2019/09/drones-hit-saudi-aramco-facilities-fires-190914051900472.html

[17] Karam, J. (2019) “Bahrain becomes first Gulf country to join US-led maritime coalition”, The National, 19 de Agosto, 2019 https://www.thenational.ae/world/mena/bahrain-becomes-first-gulf-country-to-join-us-led-maritime-coalition-1.900203

[18] Bajak, F (2020) “Iranian cyberattacks feared after killing on top general”, Associated Press, 4 de enero, 2020 https://apnews.com/aa3ddd9dd24b79f8ec76aa1a6487e4fc

[19] Eisenstadt, M., op. cit.


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