• Beatriz Gutierrez

El concepto Threat Management Team en gestión de incidentes armados (I).


Year 4 - Week 2

ISSN 2603 - 9931

La gestión de incidentes armados en el seno de las estructuras empresariales conlleva elementos que superan a los propios departamentos de seguridad para implicar a la organización en su conjunto.

Por gestión de incidentes entendemos el proceso de responder a las notificaciones a los órganos de gestión de una entidad acerca del comportamiento problemático de uno de sus trabajadores, que ha generado preocupación en otros miembros de dicha entidad[1]. Estas notificaciones o denuncias aluden a comportamientos potencialmente violentos, es decir, que amenazan la seguridad e integridad física de los individuos presentes en un entorno determinado, y que por ello requieren protocolos específicos de actuación para prevenir que el incidente armado tenga lugar y, en caso de producirse, que sea gestionado de forma adecuada. Este artículo se centrará en revisar los protocolos estandarizados de prevención a través de lo TMT o Threat Management Teams con que pueden contar las empresas en este tipo de situaciones violentas, puntualizando que la relación entre perpetrador y empresa no es necesariamente estrictamente laboral y presencial, sino que puede tratarse de un cliente, de un proveedor, de un familiar o persona afectivamente vinculada a un trabajador de uno u otro modo, y que no necesariamente puede tener lugar en las propias instalaciones de la empresa, sino en el traslado de éstas a otra ubicación o incluso durante viajes de negocios. Al tratarse de una amenaza analizable desde múltiples enfoques –seguritario, de recursos humanos, sanitario o relacionado con la salud mental del atacante, etcétera- del mismo modo la prevención y gestión debe llevarse a cabo desde una óptica también multidisciplinar.

La gestión de incidentes violentos en el lugar de trabajo depende principalmente de tres áreas, Recursos Humanos, Seguridad y el departamento legal. Mientras que la primera es normalmente la encargada de gestionar las quejas y preocupaciones de los empleados de la organización, así como de los procesos de contratación y despido, en los que entran en lid el monitoreo de conductas, etcétera, el área o departamento de seguridad gestiona quejas y preocupaciones de forma más específicamente relacionada con la integridad física de los trabajadores, pero también es el departamento encargado de dar respuesta operativa a cualquier tipo de incidente de seguridad, prever qué tipo de medidas deben estar presentes en la organización para mitigar riesgos, y de la coordinación con los primeros intervinientes policiales y sanitarios en caso de producirse un incidente violento en las instalaciones. Finalmente, el departamento legal debe gestionar todos aquellos aspectos relacionados con posibles denuncias de uno y otro lado, políticas de cumplimiento tanto respecto a posibles perpetradores como a posibles víctimas, y velar por el respeto a los derechos de ambos en el seno de la organización.

Los Threat Management Teams o Equipos de Gestión de Amenazas –y que incluye también la evaluación o Assessment- son equipos multidisciplinares de personal elegido por la propia organización para recibir, responder y gestionar las posibles denuncias o notificaciones acerca de dichos comportamientos problemáticos o potencialmente violentos por parte de otro miembro de la organización o vinculado a ella. La creación de estas figuras transversales en el seno de la empresa es un mecanismo preventivo ante incidentes violentos, que asegura que las líneas de liderazgo y comunicación en este tipo de situaciones de crisis estén predefinidas, de modo que se agilice la respuesta, puesto que su personal integrante cuenta con el entrenamiento y la capacitación necesaria como para gestionar el incidente desde que la conducta de riesgo es reportada hasta que, en su caso, se produce el incidente. Para ello, el personal seleccionado –que no debe pertenecer específicamente a Recursos Humanos, Seguridad o Jurídico, si bien es aconsejable que los tres cuenten con un representante- debe contar con la experiencia, entrenamiento, credibilidad y sentido común como para atender a situaciones en las que con frecuencia denunciante y denunciante son compañeros pertenecientes a su mismo entorno laboral.

Los Threat Management Teams deben apoyarse en expertos profesionales externos a la organización, especialmente vinculados al ámbito de la salud mental y a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. Los primeros son la categoría profesional adecuada para llevar a cabo un análisis de riesgos sobre posibles perfiles violentos y la detección de conductas de riesgo en estos individuos, estableciendo pautas médicas para su tratamiento y minimización del riesgo que puedan suponer. Los segundos, a través del establecimiento de canales de comunicación directa y de puesta en conocimiento periódicamente de la presencia de estos perfiles potencialmente violentos en la organización, estarán dotados de una información actualizada que reduciría tiempos de respuesta en caso de producirse un incidente violento y permitiría que ésta fuese adaptada a las especificidades del perpetrador.

Algunos de los pasos a considerar por el Threat Management Team en la gestión de un incidente violento serían la identificación de cuáles de sus miembros recogen las denuncias y a quién deben ser escaladas, quién va a llevar a cabo la inicial recogida de datos para su ulterior empleo en una investigación, en qué situación la denuncia sobre una conducta de riesgo o posible incidente va a ser escalado para su monitorización y qué medidas iniciales se van a tomar como mitigación o gestión, en qué casos se va a proceder a una investigación y en qué casos, por añadidura, se va a implicar a personal experto externo como psiquiatras y fuerzas de seguridad. De todo ello derivará posteriormente cómo se configura el proceso de gestión del incidente en caso de que éste se produzca.

Finalmente, el Threat Management Team también tomará decisiones como el incremento de las medidas de seguridad, la notificación a las fuerzas del orden público de la existencia de conductas de riesgo, la protección de las víctimas amenazadas y, en caso de producirse el incidente, además de coordinar la cooperación con los primeros intervinientes, debe guardar información sobre el ataque para posteriormente proceder a su análisis e integración de las necesarias lecciones aprendidas.

[I] Este documento sigue los principios de ASIS (2011) ASIS/SHRM WVPI.1-2011 Workplace Violence Prevention and Intervention, ASIS International, Alexandria.

[II] Ibid, P. 2.

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